Thursday, August 5, 2010

Haití: Las horas no pasan y los días parecieran ser eternos



La ciudad es un caos, reina la anarquía... No hay orden al manejar, los escombros inundan las calles, el calor es insoportable y lo que provoca es gritar...

El ambiente que se vive es de plena incertidumbre. Las ruinas, el polvo, las innumerables tiendas de campaña, la falta de comida, de condiciones sanitarias aptas... Todo parte del día a día de los haitianos. Las horas no pasan y los días parecieran ser eternos.

El sentimiento general pareciera ser uno sólo: el dejarlo todo a la buena voluntad de Dios. Los rostros están vacíos, carentes de cualquier sentimiento. Los niños deambulan por las calles, muchos de ellos, huérfanos...

Lo cierto es que duele ver como un país, probablemente, no sea más lo que una vez fue, un país con enormes dificultades, pero de pie.

Los haitianos tienen una gran oportunidad en sus manos: reconstruir una nación desde cero y sacarla adelante. Sin embargo, su presidente, René Preval, dijo ante la Organización de Naciones Unidas que la reconstrucción no se puede lograr sin la ayuda internacional. Ayuda que comienza a escasear y hasta el titular, desaparece cada vez más de los medios.

Uno de los países más pobres del mundo enfrentó lo que muchos consideran "la peor catástrofe de la humanidad". Al regresar de Haití, sólo queda pensar: "¿Hasta aquí llegó Haití? ¿Dejarán morir a esta nación?" Preguntas que probablemente tarden décadas en contestarse, si es que antes, no se las lleva el viento.